EL PRESENTE DE LOS PRODUCTOS

Cada día nos invaden cientos de nuevos productos. En cualquier entorno que nos fijemos encontramos artículos novedosos que nos proponen usos mas cómodos, o nos aportan nuevas soluciones a viejos problemas, Es la lucha diaria de las empresas por captar nuevos clientes, afianzar a los que tienen y en definitiva, intentar vender mas.

Desgraciadamente pocos de ellos estarán en nuestras estanterías, al cabo de un año, y da igual que el producto sea analógico o digital. Todos disfrutaran de la misma suerte; ocho de cada diez pasaran a la historia, sin pena ni gloria.

Los antecedentes

Mucho se ha escrito de las costumbres de compra, de las necesidades, carencias o deseos del cliente o de los nuevos hábitos de compra, pero encontramos poca información acerca del principal actor de toda esta galaxia: El producto.

Él es, el epicentro de todo este sistema. Como si se tratara de un sistema solar, todo gira a su alrededor, con algunas cosas en órbitas muy cercanas a él, como el cliente o la empresa, y otras

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Los productos y servicios deben estar concebidos desde sus inicios, para que conecten con el cliente de forma secilla y clara.

con órbitas mas lejanas, como los prescriptores o publireportajes, pero todas dan vueltas alrededor de la estrella que nos da la posibilidad de que haya vida. Sin sol no existiría la tierra tal y como la conocemos hoy en día. Con el producto y la empresa pasa lo mismo. Sin servicio o producto, no hay empresa.

De igual forma que pasa con nuestro sistema solar, el sol, quizás es la estrella que menos importancia se le da y apenas se dice algo de ella. Se habla de planetas lejanos, de nuevas galaxias, de descubrimiento de planetas y de exploraciones, pero poco de el. Con el artículo ocurre algo parecido. Se habla y se escribe mucho en referencia a todo lo que le rodea, pero poco acerca a él.

Por otra parte también hay muchas asignaturas en nuestras universidades y escuelas de negocios que explican como  gestionar la empresa, controlar y mejorar los costes o desarrollar una buena estrategia marketing, etc,  pero tampoco encontramos que nos hablen en profundidad de el.

Nos hablan de como diseñarlo, de como fabricarlo y de como confeccionar un buen packaging, pero de nuevo, no nos hablan realmente de quien es el producto, de como se crea su identidad y esencia. Cual es su psicología. Y lo mas importante, cual es su papel en todo este entorno.

Además es sorprendente la relación que hay entre la inversión de recursos, tanto económicos como humanos, en crear un nuevo producto y la inversión en marketing, promoción y publicidad en algunos proyectos.

Y la inversión en estas ultimas campañas,  son difíciles de amortizar cuando estamos tratando con artículos con insuficiente carácter, sin personalidad y con un objetivo o misión difuso.

Nos gastamos millones de euros en promocionar productos fracasados y muchas veces desde su nacimiento , ya se preveía dicho fiasco. Y surge la pregunta, ¿Porqué las empresas no hacen nada o siguen actuando del mismo modo? y ¿Es sostenible este proceso de prueba error?

Las causas

Detrás de los múltiples estudios de las mas prestigiosas consultoras americanas y europeas (Nielsen, TNS, etc) se hace evidente que quien hace fracasar al producto es el mismo producto.

Él es, el que no se diferencia de la competencia, o no aporta nada nuevo, o no cubre una necesidad, o llega demasiado pronto o tarde al mercado, o llega en un mercado pequeño cuando su coste es alto, o cuando no esta respaldado uniformemente por su organización, o cuando se pensó que podría bailar en todas las salas de baile y solo supo bailar en algunas viejas plazas locales.

Todos estas causas son debidas al producto, no a su órbita. Esta órbita lo puede llevar muy, pero que muy lejos, pero debe ser el propio artículo que sepa salir de la atmósfera por si solo.

El nuevo Paradigma

Las empresas llevan años orientándose al cliente o al mercado, y cada día se demuestra mas que la empresa debe orientarse al producto. Ya desde el siglo pasado, así como en este, podemos observar que tanto el cliente como el mercado, en muchas ocasiones, ha sido promovido por el producto. ¿Quién sino….. , creo el mercado del móvil? El cliente o el producto ? …. y el de Nespresso,  Amazon, Airbnb, las App’s, o el caldo de pollo en Tetrabrik..? Tenemos miles de pequeñas necesidades esperando que un buen producto las despierte. Según decía Steve Jobs, el cliente esta muy ocupado para saber lo que quiere.

Saber reconocer y valorar el poder del producto adecuadamente y dotarle de las características adecuadas e identidad necesaria para que conecte con todo su entorno, es una de las claves para el éxito de los nuevos productos.

Evidentemente el producto debe saber llenar o crear una necesidad, carencia o deseo, pero debemos ser capaces de darle la esencia adecuada, definiendo su carácter y personalidad con el fin de que conecte de manera instantánea con el cliente.

En conclusión, debemos ser capaces de dar un nuevo enfoque al complejo mundo de los productos y servicios, para mejorar la probabilidad de éxito de estos y de esta manera crear empresas  rentables y  contribuir a generar una sociedad mas sostenible y viable. Detrás de un producto fracasado, hay mucho mas que dinero perdido.

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